Creemos que Dios es el todo en todos. Es el principio y fin, es el Creador, Legislador, Juez y Gobernante y muchos atributos propios de su naturaleza divina; por tal motivo es el origen de toda autoridad. Dios el Padre ha sujetado a Jesucristo su hijo, toda su creación en los cielos y la tierra, lo ha puesto como Señor y Gobernante. El Señor Jesucristo mismo, por su Espíritu, llamó, escogió, capacitó y puso en la Iglesia, ministros para la edificación del cuerpo de Cristo, para que todos lleguemos a la plenitud de su conocimiento, un ser perfecto. Diversos son los ministerios y sus funciones, pero todos tienen una misma responsabilidad “la Edificación de la Iglesia”. El señorío es de Cristo, por su Palabra y el Espíritu Santo, el servicio es de los ministros. De tal manera que, si alguno enseña, predica, exhorta o ministra debe hacerlo conforme a la Palabra de Dios y al Espíritu Santo. Los ministros puestos para dirigir deben hacerlo con humildad y mansedumbre, no por fuerza, sino con amor, presentándose siempre como ejemplo. Sabiendo que todos estamos bajo autoridad de Cristo, en Santa Comunión. Así nos sujetamos los unos a los otros voluntariamente en amor. (1Cor.15:28 y 12:28; 1 Ped.4:11; Hec.20:28; 1 Tim.3:2; Jn.13:1-17)
