Nuestra Fe

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Pilar 06 de 20

Jesucristo, único sacrificio digno por los pecados

Creemos que la segunda persona de la Trinidad, el Verbo o Palabra de Dios, el Hijo de Dios, tomó la naturaleza Humana en el vientre de la Bienaventurada Virgen, de su sustancia; de modo que las dos naturalezas enteras y perfectas, esto es, Divina y Humana, se unieron juntamente en una persona, de lo que resultó un solo Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Creemos que el Señor Jesucristo entregó su cuerpo a la muerte como sacrificio y ofrenda por nuestros pecados, conforme a las Sagradas Escrituras, sacrificio suficiente, representativo y substituidor. Creemos que Jesús, el Hijo de Dios, resucitó de entre los muertos por el poder del Espíritu Santo que lo habita, venciendo la muerte, ascendió a los cielos y se sentó a la diestra de Dios Padre para interceder ante Él por todos los que invocan su nombre. Creemos que el Padre, por la obediencia y sacrificio de su hijo Jesucristo, lo exaltó hasta lo sumo, y sujeto a Él todas las cosas visibles e invisibles, del cielo y de la tierra, excepto claro, a sí mismo, y lo dio por cabeza a la Iglesia, la cual es su cuerpo, para que adoren al Hijo, así como adoran al Padre. (Isaías 53:5-61; Jn.1:1-14 y 3:16 y 14:6; Rom.3:24 y 5:1; Mar.16:19; Fil.2:5-11; Efesios 1:20-23).